PAOLA ESPINOSA SUEÑA CON SU TERCERA MEDALLA OLÍMPICA

La doble medallista olímpica está de regreso. Es apenas su segundo día de entrenamiento. Luego de convertirse en mamá, la clavadista Paola Espinosa ha vuelto a la actividad. En Guadalajara, hace trabajo de gimnasio. La plataforma es historia. Ahora se dedicará sólo al trampolín de tres metros. Y en esa prueba nace el sueño: una presea en Tokio 2020.

“Por supuesto. Si estoy aquí, es porque quiero llegar a Tokio para los próximos Juegos Olímpicos. Yo lo dije para los Juegos Olímpicos de Londres: si regresé es porque quiero regresar bien. Lo quiero intentar y siempre he sido una persona que he luchado por lo que quiere. Y lo que quiero es pelear por una medalla”, explica la clavadista más destacada en la historia del deporte mexicano.

“Serían mis quintos Juegos Olímpicos. Los disfrutaría al máximo y si llego a estar ahí créanme que lo que quiero es una medalla. Eso es por lo que sueño, por lo que pelearía. Yo creo que no hay ningún atleta olímpico que no te diga que su sueño y por lo que trabajan cada día sería por un medalla. Si llega esa tercera medalla para mi carrera deportiva en los Juegos Olímpicos, sería excelente”, sentencia.

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César Huerta

Ahora, la vida, tanto personal como profesional, es completamente diferente. Cambiará la prueba donde ganó dos medallas olímpicas. Ya no hay marcha atrás. “Eso es un hecho: ya no voy a hacer plataforma. No me voy a subir más a la plataforma, sólo al trampolín de tres metros”, detalla Paola Espinosa.

Y ahí, se enfrenta a otra tarea: buscar una dupla para los clavados sincronizados. Ya tiene a alguien en mente. “Como voy a empezar a hacer trampolín apenas, no tengo una pareja. Fuimos campeonas panamericanas Dolores Hernández y yo. Es una gran atleta, con mucho talento y me encantaría. Para mí sería la pareja perfecta y hacer sincronizados con Dolores. Pero ella está en la Cuidad de México y va a ser un poco complicado. Hay que ver cómo se va solucionando”, afirma.

“Eso es lo que a mí me gustaría. Me encantaría porque es una gran atleta. Ya lo hemos hecho y hemos demostrado tanto a nivel mundial como en Panamericanos que somos una buena pareja. Mi primera opción, si pudiera escoger y todo fuera tan sencillo, sería con Dolores Hernández. Pero no es fácil estar con otra entrenadora y en otro lugar. Tendremos que ver en un futuro. Igual y no hago sincronizados. Igual y me dedico solo al trampolín individual”, agrega Espinosa.

Cambio de prioridades

Hoy, la vida es completamente distinta para la clavadista Paola Espinosa. Ha llegado a su vida Ivana. Su hija es la inspiración para seguir adelante. “Quiero que se sienta orgullosa de su mamá, también por eso volví a entrenar”, reconoce. Es por eso que sus prioridades son distintas en esta etapa de su vida.

“Es apenas mi segundo día y me duele todo. Me tiemblan las piernas, los brazos, todo y eso que estoy empezando muy leve. Esto va a estar muy difícil, pero va a estar divertido. Al final lo que más cuenta aquí es la motivación que tengo. No había hecho nada en más de un año. Me siento feliz de regresar y porque ya tengo a mi bebé”, afirma.

“Te cambia totalmente la vida. Antes era venir y platicar, pasarla bien, relajado, haciendo lo que me gusta. Todo el día estaba en esto de los clavados y ahora lo que quiero es venir y hacer lo que me toca. Sí lo disfruto, pero literal: hacer lo que me toca y regresarme a mi casa para ver a mi bebé. Van cambiando las prioridades. Eso ha cambiado bastante”, concluye Paola Espinosa.