¿QUÉ PUEDE ESPERAR EL MUNDO DE UN NUEVO GOBIERNO DE MERKEL?

El nuevo acuerdo de coalición tiene catorce capítulos. El duodécimo se titula así “La responsabilidad de Alemania por la paz, la libertad y la seguridad en el mundo”. En 20 páginas y ocho subcapítulos, está escrito lo que debería ser la política exterior alemana en los próximos cuatro años. Aunque ya en el preámbulo y en el primer capítulo, “Un nuevo resurgimiento para Europa”, se trata el papel de Alemania en un mundo que se ha vuelto más inseguro. Berlín no quiere responder con una retirada, sino con más cooperación. Y lo dicen claro: “Necesitamos más cooperación y no menos”. Y siguen: “Solo con un nuevo resurgimiento de Europa podrá Alemania garantizar a largo plazo paz, seguridad y bienestar”. Por lo que se conoce hasta hora de sus planes, Martin Schulz sería quien tomaría las riendas del Ministerio de Exteriores.

Las negociaciones de su grupo de trabajo para política exterior, de defensa y de cooperación concluyeron ya el jueves pasado, dijo en una entrevista con DW el portavoz de Exteriores de la CDU, Jürgen Hardt. Excepto en un punto: ¿Cómo evitar las exportaciones de armamento a zonas en crisis como Yemen? En general hubo consenso en prohibir la exportación a Estados “que participen directamente en la guerra de Yemen”. Sin embargo, había un caso concreto al que hubo que prestar especial atención, si bien al final se llegó a una solución, indicó Hardt.

¿De qué se trata? Actualmente se están construyendo en un astillero de Mecklenburgo-Pomerania Occidental, a orillas del Mar Báltico, buques patrulla que está previsto que compre Arabia Saudí. Pero este país está directamente implicado esta guerra. Por tanto, estas exportaciones no deberían autorizarse. Sin embargo, ello implicaría que los trabajadores de este astillero se quedarían sin trabajo. Ahora han acordado seguir autorizando este negocio en el futuro. En el acuerdo de coalición reza: “los suministros ya autorizados se permitirán”. El ejemplo ilustra bien lo complejos que son los negocios con armas. Sin duda, esta difícil cuestión ocupó un lugar importante en las negociaciones.

Más estrictos en las exportaciones de armas

Hardt se mostró satisfecho de que las normas vigentes de exportaciones de armamento vayan a endurecerse, pero sin llegar a imponer una ley de control de estas armas, como quería parte del SPD. Se mantendrá el procedimiento existente, por el que el Consejo de Seguridad Federal decidirá de forma secreta e informará al Bundestag. Una ley hubiera implicado pasar por los tribunales, dice Hardt. “Eso hubiera reducido el margen de acción alemán en la política exterior”. Muy a menudo, algunos de los aspectos más importantes en decisiones de este tipo no tienen que ver con el Derecho, sino con consideraciones políticas que no pueden discutirse públicamente.

Una ley habría endurecido las normas, afirma a DW el experto en política exterior del SPD Rolf Mützenich, quien también estuvo presente en las negociaciones. A su juicio, el acuerdo actual va en la dirección correcta. Las armas pequeñas no se podrán exportar a terceros países.

Contrapunto intencionado a los Estados Unidos

El extranjero puede contar con Alemania como un socio estable, explica Hardt. Al contrario que la administración de Donald Trump y su política de America first, Alemania está preparada para asumir más responsabilidad a escala internacional. Por eso Berlín volverá a presentar su candidatura a un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y, en caso de producirse una reestructuración, estaría preparada para ocupar un asiento permanente.

Además, se congratuló de que la inversión en cooperación al desarrollo, prevención de crisis y ayuda humanitaria vaya a aumentar “al compás” del gasto en defensa. “Se trata de una noticia clara y buena”, añadió.

Alemania se va a convertir en un “claro contrapunto” a la política de EE.UU., subrayó Mützenich. El objetivo es reforzar las organizaciones internacionales, empleándose a fondo en el cumplimiento de la soberanía de los Estados y el desarme. Respecto a Europa, el fondo del mensaje es nítido: “queremos ser más europeos y seguir adelante con el proceso de integración”.

¿Nuevo rumbo frente a Turquía?

Durante un debate televisado en verano, Martin Schulz se pronunció a favor de la ruptura de las negociaciones de adhesión a la Unión Europea con Turquía. El miércoles llegó la noticia de que el Gobierno turco quiere volver a normalizar sus relaciones con Alemania. En el pasado, como presidente del Parlamento Europeo, Schulz criticó duramente la situación en Turquía, así como al presidente Erdogan.

“En el acuerdo de coalición solo hay una formulación al respecto que coincide con las líneas actuales del Gobierno federal”, explicó Hardt: “No cerrar ningún capítulo ni abrir ningún otro nuevo”. “Si volviéramos a darle la mano, estaríamos apoyando la leyenda del presidente Erdogan, pero Turquía realmente no quiere a Europa”.

La relación con Turquía no será dependiente de una sola persona, añadió Mürzenich. Por un lado, se trata de cuidar la relación con Turquía como socio de la OTAN y en la solución de conflictos en la región. Por otro, de fortalecer los progresos en materia de derechos humanos y Estado de derecho en Turquía.

“Política de refugiados realista”

Para Hardt, la política de asilo y refugiados ha sido un éxito en las negociaciones, pues se ha mantenido lo acordado en las conversaciones previas. El ala más izquierdista del SPD hubiera querido otra cosa. Pero se decidieron por una “política responsable”. También porque incluso los votantes del SPD se inclinan mayoritariamente por un enfoque de control y limitaciones.

Mützenich habla de una “política de refugiados realista”: que la gente pueda venir a Alemania en el futuro, pero que al mismo tiempo haya seguridad de que se les pueda garantizar alojamiento y cuidado.

Puntos álgidos de la política exterior

Poco después de darse a conocer el acuerdo llegaron críticas de las comunidades germano-israelíes por un pasaje sobre la política de Medio Oriente. La política actual de asentamientos de Israel contradice el derecho internacional público, dice el texto, porque dificulta la solución de los dos Estados. Era importante advertir sobre la construcción de asentamientos y dar voz a otras opiniones, respondió Mürzenich a este reproche. También otros países comparten la crítica de Berlín.

En relación con Rusia, Alemania se mantiene en su crítica a la anexión de Crimea y al conflicto de Ucrania. Según Mürzenich, esta violación del derecho internacional en Crimea no puede ser aceptada.