MUSEOS DE COPENHAGUE QUE SON UNA OBRA DE ARTE EN SÍ MISMOS

 

Vale, te gusta ir de museos, pero no hasta el punto de empaparte de lo mejor del arte danés durante tu visita a Copenhague. No hay problema. La ciudad tiene varios espacios culturales con colecciones a la altura de Londres, Hong Kong o París y con un plus que ninguna de estas capitales tiene: el saber hacer escandinavo.

La visita a cualquiera de estos tres museos, aun siendo muy distintos entre sí,es una experiencia en sí misma.

MUSEO DE ARTE MODERNO LOUISIANA

Aquí, el síndrome de Stendhal se multiplica por tres. Por eso, que esté a 30 minutos en tren del centro de Copenhague es un mal menor. Al norte de la capital danesa, en Humlebaek, el primero de los grandes atractivos de este museo puede disfrutarse antes incluso de cruzar por la puerta.

Su localización, junto al mar y con vistas a la cercana costa de Suecia,garantiza un chute de belleza natural que pocas salas de exposición pueden igualar.

Esta impresionante mansión de estilo modernista de los años 50, con enormes ventanales y espacios diáfanos que ceden todo el protagonismo a las obras expuestas y al entorno en el que se encuentran, hace referencia a la vida de su primer dueño.

Alexander Brun fue un hombre perteneciente a la nobleza del país cuya vida quedó marcada por un nombre. Louise se llamaban las tres mujeres con las que se casó. La coincidencia bautizó al edificio, que luego pasó a manos del coleccionista de arte Knud W. Jensen. Él fue quien se encargó de reconvertir esta casa de campo en un museo.

Para cuando uno se pone a empaparse de su catálogo artístico, de más de 3.000 obras, ya se ha desmayado dos veces. Decir que su colección convierte al Louisiana en una versión en miniatura del MoMa tiene un sentido más allá del recurso narrativo fácil.

La forma en la que está estructurada su colección sigue el mismo patrón que la del gigante neoyorquino, con una visión del arte moderno que da lugar no solo a la pintura. El diseño, la arquitectura, la escultura y el audiovisual cuenta tanto o más que los cuadros. Tendencias actuales (el vídeo-arte de Bill Viola, la fotografía de Andreas Gursky y la pintura de David Hockney) conviven con clásicos modernos (Giacometti, Calder, Picasso Henry Moore).

GLYPTOTEKET ESCULPE LA VIDA

Recorrer las salas de este museo de escultura es hacerlo a través de la historia de nuestra civilización. De los griegos, romanos y la cultura etrusca a la imprescindible generación de RodinSus salas resumen en 10.000 obras las esperanzas y miedos de la sociedad de los últimos seis milenios,además de sus diferentes concepciones de la belleza.

Y todo ello en torno al matrimonio entre el cristal y las palmeras de su jardín tropical interior, que es una versión más recogida y acogedora del de la estación de Atocha de Madrid. El nombre completo del museo da una pista de quién es su benefactor: Ny Carlsberg Glypoteket es el fruto de la colección privada de Carl Jacobsen, quien heredó a finales del siglo XIX la empresa cervecera Carlsberg de manos de su padre.

MUSEO DE DISEÑO, EL ARTE DE LO COTIDIANO

Este museo de diseño, al igual que el de Londres, sabe comunicar al visitante que vivimos rodeados de arte, sin que a menudo reparemos en ello. Mobiliario que encontramos en aulas, cafeterías y bibliotecas y objetos decorativos e industriales que nos han acompañado en nuestras propias casas

Además de nombres imprescindibles, como Eames o Le Corbusier, este museo encuentra un nicho propio al prestar especial atención a un talento local, el de Arne Jacobsen. Él creó la butaca Swan, minimalista y con forma de los cisnes de los cuentos de su compatriota Hans Christian Andersen. La silla Ant y la Grand Prix también forman parte de su legado.

La selección de creación del museo de diseño de Copenhague no se limita solo a la estética occidental; el continente asiático y su influencia en el diseño europeo también tienen cabida en la colección permanente de este museo.

Este lugar en el centro de Copenhague es un antiguo hospital donde murió Kierkegaard y también el mejor ejemplo de arquitectura rococó de la ciudad. La carta de su restaurante incluye una selección de Smørrebrød, el equivalente danés a las tapas españolas que todo el mundo debería probar.

FUENTE: TRAVELER