PASARELA DE MODAS CON TALENTO DE JÓVENES TEPITEÑOS

En el barrio de Tepito habitan 50 mil personas, de las cuales sólo unos cuantos ocupan las noticias y la nota roja, pero poco se habla de los que día a día luchan, trabajan y crean cosas, que hablan de todos esos personajes, actitudes y modas de ese barrio tan estigmatizado, dijo Alfonso Hernández, cronista de esa zona de la ciudad, poco antes de presentar tres propuestas de diseño de ropa de jóvenes tepiteños, que van desde chamarras con la leyenda Tepito is the shita ropa deportiva y playeras intervenidas, entre otros.

La pasarela, en la que se presentó el trabajo de Gibrán Campos, José Carlos Monroy y Sergio Galán, se realizó en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, a un costado de Palacio Nacional, y participaron también el artista Jesús Rodríguez, El Ícaro de Tepito, quien realiza arte-objeto con piezas recuperadas, y El Chaplin tepiteño, un Chaplin muy particular que no se queda en silencio: canta; además de una presentación de box con deportistas del emblemático gimnasio Maracaná, y de albures finos, con uno de los egresados del diplomado que se ofrece en el barrio y que cuenta con el respaldo de Bellas Artes.

Contrarrestar el TLC

“Trajimos una pasarela de moda, porque el Tratado de Libre Comercio (TLC) fomenta que consumamos cosas asiáticas, chinaderas, que están saturando los barrios, el centro, y que al consumirlas generamos empleos en otros países y no aquí; por eso es importante que conozcan lo que esta nueva generación de jóvenes está haciendo para imponer moda”, añadió el cronista.

En Tepito, dijo, el lenguaje es importante: el visual, el corporal, el verbal, y si bien en el tianguis callejero se comercian objetos nuevos, usados, reciclados, importados, pirateados y unos cuyo único defecto es que son robados, pero son muy baratos, en este 2018 Tepito sigue siendo el ropero de los pobres; uno va a comerciar chácharas, electrónica, pero también a degustar su gastronomía, esa gastronomía tan singular con sus famosas migas, ese platillo que las abuelas crearon en épocas de hambre y que ahora es un platillo gourmet; comer migas es un deleite.

Ahí se enseñan también los albures, porque se nos está olvidando esa mexicana alegría, esa picardía; entonces los albures, la gastronomía la moda, el reciclaje de cacharros usados, aprender oficios insospechados forman también parte del barrio, sitio histórico: formaba parte de los 19 barrios de Tlatelolco y ahí se encuentra una placa que recuerda el lugar en el que Cuauhtémoc fue hecho prisionero.

En Tepito, el lenguaje es importante: el visual, el corporal, el verbal, indicó el cronista del barrioFoto Guillermo Sologuren

Tepito es moda y cultura, no solamente se vende piratería, destacó Gibrán Campos.

Me acabo de lanzar como marca registrada, GD, y somos una familia que se dedica al diseño, corte y confección de ropa; hacemos ropa deportiva y casual para caballero y tratamos de hacerla de alta calidad y para la comodidad de la gente, detalló poco antes del desfile en el que presentó ropa deportiva para hombre.

Por eso decimos que Tepito “impone moda y es uno de sus baluartes comerciales, tenemos una generación de jóvenes a la que llamamos Los Marco Polo, porque fueron a China a ver la moda y traer ropa, pero se dieron cuenta de las condiciones de miseria en las que se fabrican las cosas allá, y pensaron: ‘nosotros podemos hacer eso. El barrio de Tepito tiene carisma, creatividad y productividad local que es importante preservar”, expresó a su vez Alfonso Hernández.

Esa es la imagen que queremos dar de los jóvenes en Tepito. Estamos fomentando esa creatividad y productividad local, y todo ese lenguaje corporal que tiene el boxeador, el bailarín y ahora el diseñador de moda. Estamos cubriendo todas las facetas de este barrio vivo, que existe porque resiste este proceso de gentrificación y del estigma delincuencial.

Como parte de las expresiones culturales del llamado barrio bravo, el miércoles 30 de mayo dentro de la Noche de Museos se realizará a las 19 horas un baile sonidero a cargo del ABC de la salsa.

Los sonideros nacieron como un movimiento cultural en la década de los años 60 y se encargaban de animar las fiestas del barrio con música grabada en discos de vinil de 78, 45 y 33 revoluciones por minuto.

Los géneros más populares eran la cumbia y la salsa, heredada de los sonidos del Caribe arraigados en la ciudad.

El cronista Alfonso Hernández comentó que tanto la pasarela como la noche de sonidero tienen el propósito principal de mostrar y rescatar la diversidad de Tepito.

Además del baile sonidero, la Noche de Museos tendrá otras actividades como una visita guiada teatralizada a las 18 horas, en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo (Moneda 13, Centro Histórico), donde se contarán las historias que ocultan las paredes del recinto.

FUENTE: Con información de La Jornada