PRESENTAN EN EL MUSEO DEL ESTANQUILLO DIARIO DEL TERREMOTO DE 1985, LIBRO QUE INDAGA UNA TRAGEDIA A TRAVÉS DE LA CULTURA

SC/DDC/CP/0547-18 Ciudad de México

Comentaron la obra el escritor y director de teatro Ricardo Díaz Muñoz y Ernesto García Cabral, danzante indígena e hijo del famoso ilustrador de mismo nombre
El libro gira en torno al siniestro ocurrido hace más de tres décadas, y es un llamado a valorar de dónde venimos y la riqueza cultural del país, refirió María Angélica Ortiz de Zarate
En una charla donde se exploró el sentido de la mexicanidad y las raíces que unen a un pueblo a partir de la cultura y la memoria histórica en torno a un siniestro natural, se presentó en el Museo del Estanquillo —recinto de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México— Diario del terremoto de 1985 en la Ciudad de México, de la escritora y promotora de la cultura indígena María Angélica Ortiz de Zárate.

La presentación del libro se realizó el domingo 10 de junio y contó con la participación del escritor, periodista y director de teatro Ricardo Díaz Muñoz y de Ernesto García Cabral, danzante indígena e hijo del famoso ilustrador de mismo nombre (cuya obra se encuentra disponible en el museo).

Como apunta en el diario, la escritora pretende dejar testimonio sobre lo ocurrido de aquel trágico 19 de septiembre de 1985, y evitar que situaciones como esa caigan en el olvido. También encuentra la ocasión para conectar el siniestro con las formas y expresiones de la cultura indígena, la cual debe reconstruirse —de igual forma que una ciudad devastada— tras el olvido y el oprobio al que se ha visto expuesta.

Díaz Muñoz recalcó que por medio de las 157 páginas que componen Diario del terremoto de 1985 en la Ciudad de México, Ortiz de Zárate logra unir la riqueza de dos mundos distintos: el español y el indígena, y a su vez rememorar en él una frase de Pablo Neruda: “los españoles se llevaron nuestro oro, pero nos dejaron el oro de la lengua española”.

“Lamentablemente muchos mexicanos no han asimilado aún que en su mayoría son producto, no de uno, sino de varios mestizajes: musical, dancístico, arquitectónico y lingüístico. En nuestro hablar cotidiano confluyen varias palabras de origen náhuatl, árabe, griego, anglosajonas, y hasta hebreas… La autora ha comprendido el mestizaje en varias de sus manifestaciones, empezando por su propia vida —y en su libro— ha hecho suyo el sincretismo religioso gracias a su actividad de conchera y sahumadora”, apuntó el escritor.

Díaz Muñoz también se refirió a la gran capacidad para evocar de la escritora, quien en el diario se convierte en “la mujer que reflexiona, que informa, que insulta, y no podía faltar la mujer activista social ni la mujer enamorada de su país, o la poeta… Estos fragmentos ilustran (el caso de) tantas mujeres que habitan en un solo corazón: la ciudad. Sirvan estos fenómenos para hacernos reflexionar sobre la tierra donde estamos, como para que aprendamos a cuidarla y preservarla…¿Será que los mexicanos requerimos un desastre mayúsculo para que nuestra madurez indígena despierte y vuelva florecer?”, cuestionó.

Por otra parte, Ernesto García Cabral ahondó en la cuestión del mestizaje como eje conformador de la rica herencia cultural y transformación social que se ha experimentado en el país desde hace más de 500 años.

En una crítica hacia el pensamiento actual de la sociedad mexicana, García Cabral retomó algunos pasajes del libro, donde anota que “…México tiene muchos males, que pasan del plano físico al mental: anemia política, abstemia social y abulia mental… para estos males sólo hay una respuesta, y es que despertemos a la voz de ¡júntense!”, subrayó.

Y agregó: “Parte de este libro habla de una reconciliación, una reconciliación con lo que hemos hecho y lo que somos, es un abrazo que deberíamos emular, abrazar a los indígenas, a los españoles, a los italianos, a los rusos, a los negros… somos conocimiento, que se debe pasar a nuestros hijos, es lo que la tierra tiene para nosotros: va a volver a brillar el sol de Anáhuac, va a volver a reverdecer el quinto sol, el sol de la justicia”.

María Angélica Ortiz de Zárate dedicó —con emotivas palabras, a punto del llanto— un breve discurso sobre las motivaciones al escribir su libro: “Realmente desconocemos (la tragedia natural y cultural) y falta mucho por aprender, desde el lenguaje, hasta tomar conciencia del respeto y consideración con los demás en todo momento y en todo lugar. Este libro es un llamado a valorar de dónde venimos, nuestros estados y la riqueza lingüística y cultural (del país) para ser mejores mexicanos, no mejinacos”, expresó.

El Museo del Estanquillo, colecciones Carlos Monsiváis, fue fundado en el 2006 a partir del deseo del cronista de la Ciudad de México de compartir su colección con el pueblo mexicano. Su colección está integrada por más de 20 mil piezas, entre las que destacan documentos históricos, pinturas, fotografías, dibujos, grabados, partituras, caricaturas, miniaturas y maquetas. Cierra los días martes. Su programación completa puede consultarse en el sitio http://www.museodelestanquillo.cdmx.gob.mx/elmuseo/museo-del-estanquillo

La cartelera de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México está disponible en: http://www.cultura.cdmx.gob.mx, y en el sitio http://www.cartelera.cdmx.gob.mx/; en redes sociales (Twitter, Facebook e Instagram) @CulturaCDMX.