PUEBLOS MÁGICOS MUY CERCA DE LA CIUDAD

Si quieres escaparte un fin de semana a un Pueblito Mágico pero no quieres ir tan lejos estas opciones son lo ideal para ti.

Malinalco

Al sur de Toluca, en el Estado de México. A solamente 97 kilómetros del D.F. la ruta en coche te toma menos de dos horas. Además de tener una deliciosa temperatura promedio anual de 20 grados centígrados, Malinalco es un pequeño Pueblo Mágico donde se ve el pasado indígena y colonial de México. Sube al Cerro de los Ídolos para visitar el Santuario de los Guerreros Águila y Jaguar, esculpido directamente en la roca. De regreso en el pueblo encuentras el Ex convento Agustino, decorado con hermosos murales indígenas mostrando plantas nativas de importancia cultural para los locales. Cada miércoles se lleva a cabo un tianguis donde se venden artesanías, obras de barro, cuero y madera.

Tequisquiapan

Es un pueblo ideal para la relajación y convivir con la familia. Pasea por la plaza central, con su agradable kiosko frente a la Parroquia Santa María de la Asunción mientras visitas tiendas de artesanías. La región es conocida por sus vinos y quesos, e incluso hay un museo dedicado a ellos. Cada mayo se lleva a cabo la Feria nacional del Queso y el Vino, por lo que es un gran momento para visitar Tequis. En los alrededores hay muchas opciones de cosas a hacer, como los balnearios de aguas termales, cuatrimoto e incluso vuelos en globo aerostático

Valle de Bravo

En el oeste del Estado de México a orillas del Lago de Avándaro, Valle de Bravo está a solo 145 km del centro de la Ciudad de México. Es un destino ideal para un puente o fin de semana, pues te tomará solamente dos horas manejar hasta la orilla del lago o tres horas en autobús.

Tiene algo para todos. Camina por las calles del pueblo comiendo una deliciosa nieve local mientras paseas entre casas blancas con techos de teja; visita el mercado de artesanías para comprar cerámica o textiles otomíes, así como hierro forjado y cestería. Si lo tuyo son los deportes de aventura, este es el lugar para ti: en el lago puedes hacer pesca, vela y esquí acuático. En los alrededores hay tres campos de golf, rutas de bicicleta de montaña y sobre todo vuelo en parapente o ala delta, con el que podrás disfrutar las maravillosas vistas del lago y las montañas que lo rodean. Si visitas Valle de Bravo entre noviembre y marzo no olvides ir a los bosques de alrededor a ver la migración de la mariposa monarca.

Taxco

En el norte de Guerrero, a menos de tres horas por carretera de la Ciudad de México. Taxco se encuentra rodeado de montañas y cerros, de los cuales se extraía la plata por la que es famoso a nivel mundial.

Es un pueblo que ha preservado su encanto colonial y no ha dejado que nuevas construcciones modernas alteren las vistas de la ciudad. Sus callejones y casonas son ideales para perderse en caminatas para explorar plazuelas y miradores. Las mejores vistas del pueblo se ven desde su teleférico. El templo de Santa Prisca con sus altas torres en estilo barroco, sirve como centro de referencia cuando se camina por el pueblo, pero no es el único edificio que vale la pena visitar. También están el Ex convento de San Bernardino, la Casa Humboldt y el Templo de San Miguel, entre otros. Si te gusta probar algo diferente la especialidad local son los jumiles, pequeños insectos que incluso tienen su propia celebración: La Feria del Jumil llevada a cabo cada mes de octubre y la primera semana de noviembre.

Malinalco

Al sur de Toluca, en el Estado de México. A solamente 97 kilómetros del D.F. la ruta en coche te toma menos de dos horas. Además de tener una deliciosa temperatura promedio anual de 20 grados centígrados, Malinalco es un pequeño Pueblo Mágico donde se ve el pasado indígena y colonial de México. Sube al Cerro de los Ídolos para visitar el Santuario de los Guerreros Águila y Jaguar, esculpido directamente en la roca. De regreso en el pueblo encuentras el Ex convento Agustino, decorado con hermosos murales indígenas mostrando plantas nativas de importancia cultural para los locales. Cada miércoles se lleva a cabo un tianguis donde se venden artesanías, obras de barro, cuero y madera.