ALFONSO NAVARRETE PRIDA, SECRETARIO DE GOBERNACIÓN, EN EL MARCO DEL DÍA MUNDIAL DE LA POBLACIÓN.

Muy buenas tardes tengan todas y todos ustedes que nos acompañan en este Salón Revolución de la Secretaría de Gobernación, el día de hoy, sean muy bienvenidos a esta su casa.

Es un día especial conmemorar el Día Mundial de la Población.

No existe prácticamente conflicto en una sociedad o entre sociedades, cuyo contenido no lleve implícito un tema poblacional, de disputa de tierra, de disputa de comida, de disputa de espacios para ser dominantes.

El tema de la población no es meramente un tema de número, no es meramente un tema censal, sino el contenido de los censos que se practican como aquí en México, es lo que da una idea de lo que somos como sociedad, de lo que es nuestro rostro, nuestro perfil y nuestro tránsito por la vida.

De tal manera que muy bienvenidos sean, de nueva cuenta, todos ustedes para el día de hoy poder reflexionar y hablar sobre estos temas.

Le quisiera agradecer al señor Arie Hoekman, Representante del Fondo de Población de Naciones Unidas, su presencia.

A la maestra Patricia Martínez Cranss, Subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos de esta Secretaría.

A la licenciada Marcela Eternod, Secretaria Ejecutiva Suplente de la Presidencia del Instituto Nacional de las Mujeres.

Al doctor Eduardo Pesqueira Villegas, Director General del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva de la Secretaría de Salud.

Al maestro Edgar Vielma Orozco, Director General de Estadísticas Sociodemográficas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

A la licenciada Patricia Chemor Ruiz, Secretaria General del Consejo Nacional de Población.

A la licenciada Victoria María Fuentes Castañeda, Directora Ejecutiva de la Fundación Mexicana para la Planeación Familiar.

 Al doctor Carlos Echarri Cánovas, Presidente del Consejo Consultivo Ciudadano para la Política de Población.

Al maestro Jaime Gutiérrez Casas, Coordinador Nacional del Programa de Inclusión Social PROSPERA.

Al doctor Manuel Urbina Fuentes, exsecretario del Consejo Nacional de Población y Asociado de Investigación en Salud y Demografía Sociedad Civil.

Particularmente, muchas por estar aquí, hace 24 años compartimos la experiencia de tener a cargo la responsabilidad sobre los temas de población, sobre migración, sobre Registro Nacional de Personas, y el trabajo de usted doctor Urbina, de sus colaboradores, fue extraordinario, muchas gracias por acompañarnos.

Al maestro Joaquín Meléndez Lira, Subsecretario de Coordinación Metropolitana y Enlace Gubernamental, y Secretario Técnico del Consejo de Población de la Ciudad de México.

Al licenciado Jesús Naime Libién, titular del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia.

Al licenciado Roberto Serrano Altamirano, Director General de la Comisión Nacional para el Desarrollo de Pueblos Indígenas.

Al maestro Máximo Quintana Haddad, Director General del Instituto Mexicano de la Juventud.

Así como a demógrafos, académicos, representantes de la sociedad civil, funcionarios públicos que nos acompañan, particularmente a altos funcionarios públicos de la Secretaría de Gobernación, están prácticamente todos, subsecretarios, titulares de unidad, órgano interno de control, titular de asuntos jurídicos, Oficial Mayor, que dan cuenta clara de la importancia que se le da a este tema en la Secretaría de Gobernación.

Y si me referí mencionarlos a todos y cada uno de ustedes, es porque eso demuestra que este esfuerzo tan importante en los países, en México se aborda de forma transversal, de forma completa, de forma compleja.

Cada una de las intervenciones de los que aquí estuvieron presentes hablando, antecediéndome en la palabra, da una óptica del problema complejo que son los temas de población, que son los temas demográficos, que son los grandes temas de población vulnerable y embarazos en adolescentes en nuestro país, que es una de las principales preocupaciones que se tienen, y por eso, lo digo con todo respeto, lo mínimo que puede hacer el titular de esta Secretaría es mencionarlos claramente a todos ustedes por su nombre y por su importante encargo que tienen al servicio de nuestra sociedad.

Es un gusto inmenso que nos podamos reunir en este Día Mundial de la Población, que este año tiene como tema central la Planificación Familiar, un derecho que en México elevamos a rango constitucional en 1974.

Y al haber cambiado nuestro capítulo primero de la Constitución en el año 2011, y ya no denominarlo de garantías individuales, sino de derechos humanos, el tema de la Planificación Familiar es en nuestro país, un derecho humano.

El Día Mundial de la Población fue instaurado por la Organización de Naciones Unidas hace 31 años, en 1989, poco tiempo después que la población mundial llegase a 5 mil millones de personas.

Hoy hablamos en el planeta más de siete mil 600 millones de personas, y tan solo en México alcanzamos la cifra de 130 millones. Somos el décimo país más poblado del planeta, y uno de los países más asimétricos del mundo.

Compartimos un lugar especial en la comunidad de los 21, de los 20 países, el G20, y compartimos también las cifras que son inadmisibles de los niveles más altos de pobreza que tiene el mundo también y que estamos luchando todos los días por erradicar.

Recordemos que a partir de la celebración en El Cairo, Egipto, de la Quinta Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, en septiembre de 1994, Conferencia en la que tuve el honor de presidir la delegación mexicana, como Subsecretario de Población y Migración, y que se dio un doble privilegio para el país, en un gran reconocimiento a su trabajo.

Primero, la vicepresidencia para América Latina, de todos los países que integrábamos una política similar de población, y después, con una gran especialista de la ONU, Nafis Sadik que he preguntado al representante de Naciones Unidas por ella, ya es una mujer mayor que rebasa los 80 años, se le dio al país una gran oportunidad que fue presidir la Sesión Plenaria de la propia Conferencia y ayudar en su cierre.

Ahí en ese entonces, el tema era complejo, la población no tenía que verse como un tema de demografía, tenía que verse como un concepto mucho más global de desarrollo sustentable.

Y por otro lado, la coyuntura obligaba a una posición bien cuidadosa del país, porque esa Conferencia cobró una enorme relevancia por un tema en particular, un conflicto entre el gobierno norteamericano y el Vaticano, sobre el tema del aborto, y nosotros qué posición asumíamos recién entados a la OCDE, si votábamos con el grupo de los países emergentes,  si teníamos que estar acorde con OCDE, que lideraba fuertemente los Estados Unidos de Norteamérica, y en México evidentemente las presiones eran enormes por cuestiones religiosas, por cuestiones culturales, por cuestiones sociales y por cuestiones políticas, porque estábamos también en año de proceso electoral.

Se encontró una salida, se le invitó por Nafis Sadik  al país, a participar en la redacción que quedaba entre corchetes sobre ese tema en particular.

Ahí el doctor Manuel Urbina representó un papel muy destacado y el doctor Pérez Palacios, por parte de la Secretaría de Salud, y se dejó claro que en nuestro país el aborto no era un método de planificación familiar y que había que cuidar a las mujeres que tomaran la decisión de abortar en nuestro país, en nuestro México. Complejo tema.

Pero lo cierto es que en esa Conferencia se cambió la concepción de ver a la población como solamente cumplir metas demográficas, por un tema mucho más holístico, que comprendía mucho más aristas de un entramado social más amplio.

Un enfoque que pone el énfasis en la relación integral entre la población y el desarrollo, y que tiene como pretensión atender las necesidades de los individuos en el marco de los derechos humanos.

Se busca desde los espacios más altos de decisión de los estados nacionales, la consideración de los temas de población en los planes y programas de desarrollo socioeconómico con el propósito de mejorar la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras.

En este gobierno, el del Presidente Enrique Peña Nieto, se está convencido de que la población no solo es un componente fundamental de la definición típica de Estado, sino la razón de ser de un Estado, y quienes se debe de ver reflejado el desarrollo de las naciones, cómo nos componemos, nos comportamos y vivimos y cómo queremos vivir y reproducirnos.

En consecuencia, una política de población integral debe ir más allá de conocer cuántos somos y en dónde vivimos, para atender retos como la natalidad, la migración, la salud, el desarrollo de los individuos, el desarrollo social, la educación, porque esa es la clave para el progreso del país.

Ese ha sido el objetivo de la política nacional de población que surgió con la promulgación de la Ley General de la materia, en 1974, año en que también se establecieron los derechos de la mujer a nivel constitucional, de equidad de género, y desde entonces es parte integrante de nuestra vida y lucha cotidiana, es un tema de lucha la equidad de género, de convicción y de movimiento cultural, lo mismo que los temas de población y de natalidad. Y la constitución del CONAPO, que si mal no recuerdo, fue en 1979.

México tenía entonces, cuando inició la política de población, un crecimiento demográfico, el más elevado de su historia, 3.5 por ciento anual, y era el único país de más de 60 millones de habitantes que crecía a esa tasa de natalidad demográfica natural.

La realidad de México de hace 44 años presentaba retos que era urgente atender, y se hizo poniendo en marcha una política integral del Estado en materia de población.

Política que ubicó a la planificación familiar en el centro y la elevó, como ya mencioné, al rango de derecho constitucional.

En 1994, hace 24 años, se daban a conocer avances muy importantes, de 3.5 por ciento de nuestra tasa de crecimiento natural, de natalidad, estábamos en 2.3 por ciento, y decíamos en 1994, que eso le permitiría al país llegar al año 2000 con 100 millones de mexicanos y no con 130 millones de mexicanos, que hubiera sido el destino de seguir con esa tasa natural de crecimiento demográfico; 18 años después, estamos en 130 millones de mexicanos, y hemos logrado todavía disminuir aún más la tasa de natalidad.

Y no alcanzamos, aun siendo una tasa realmente elocuente para los resultados de una política integral de población de 1.4 por ciento, insuficiente para poder tener todos los satisfactores que requiere nuestra sociedad, y que además nos harían entrar en lo que se llama -me corregirá el doctor Urbina si no- inercia demográfica, acercarnos al uno por ciento o menos, para que la duplicación de nuestra sociedad tenga suficientes décadas para poder tener los servicios, la evolución, la infraestructura para el desarrollo.

Esa es la importancia de reunirnos aquí, de poderlo reflexionar ampliamente sobre quiénes somos y dónde estamos, sobre ver que no es una fotografía la que analizamos, es una gran película de todos los componentes que forman el sentido de la población en un país.

Y que además ahora se va a incluir en el Censo 2020 una pregunta adicional, según me informan, el tema de la migración, de las migraciones internas.

La población es lo que ha desarrollado todo lo bueno de nuestro país y sus efectos negativos.

Dos de sus grandes transiciones son las que han marcado el futuro y el presente de nuestro México.

La primera, esta transición demográfica, que no solamente consiste en bajar la tasa de natalidad, las metas, sino el tema del desarrollo, y pasar de un país eminentemente rural, que teníamos hace 60 años, a un país eminentemente urbano que tenemos el día de hoy.

Y que ese país de hace 44 años, 50 años, que tenía más del 60 por ciento de su población en zonas rurales, hoy el 80 por ciento de su población está en zonas urbanas. Implica retos formidables hasta para la protección civil o empezando por la protección civil.

Éste, esta composición de una gran transición fue acompañada de otra, que tiene que ver con estas políticas de salud, una transición epidemiológica, donde se dejó de tener como principales causas de mortandad, a las enfermedades infectocontagiosas, es decir, nuestros niños eran los que más morían.

En la década de los 40 se decía, hacer patria es poblar, y algunos se lo tomaron bien en serio.

Ahora hemos pasado como la principal causa de mortalidad en nuestro país, a las enfermedades crónico degenerativas, hipertensión, diabetes mellitus, que significan por sí mismas, un enorme reto y presión a los sistemas de pensiones, de seguridad social, porque son de larga duración, son de alto costo, son de seguimiento permanente, en una población que además vive en zonas urbanas, y que si la vemos, esa foto como una película, pues ahí nos podemos explicar qué está pasando con el desarrollo, con infraestructura, con las inundaciones, con los delitos, qué pasa con las zonas suburbanas, qué está pasando con la educación, cómo está la calidad de la educación, cómo se volvió asimétrico nuestro país, en el norte y en el sur, en materia de ingreso.

Ese es el tema que permitió analizar y permite analizar los temas de población.

Los videos que vimos, sobre todo estos últimos de esta última campaña, son muy duros, son muy crudos y son muy reales, y esta sociedad, la nuestra de jóvenes, no admite que se le hable de otra manera que no sea con claridad, por cruda que sea.

Ese es el objetivo de haberlos expuesto el día de hoy, de buscar disminuir el embarazo en adolescentes, que es una de las políticas públicas en las cuales nos debemos de concentrar.

En el 2012 eran 77 embarazos de adolescentes, las cifras son impresionantes si las comparamos con otros países del mundo, hemos bajado a 74 en 2015, es absolutamente insuficiente.

Y a eso hay que sumarle solo un tema más, que México vive su bono demográfico por esos mismos factores de transición epidemiológica y demográfica la gente vive más, los niños mueren menos.

De aquí a los próximos 20 años, se van a integrar al mercado laboral, no va haber otra situación similar en la historia de México, el mayor número de jóvenes, por pura edad, 800 mil por año en este momento, un millón de jóvenes a principios de la próxima década por año, con un país que tiene tasas de crecimiento de 2 por ciento promedio anual en los últimos 25 años.

Eso significa por cada punto de crecimiento económico, 200 mil nuevos empleos, es decir, ha dado 400 mil empleos por año, en promedio, quitando crisis el país, para 800 mil jóvenes que exigen con todo derecho tener una oportunidad de trabajo formal. De ese tamaño es el reto.

Y en eso se puede hacer la reflexión de por qué se hicieron estas reformas en nuestro país al inicio de esta administración, con el costo que tuvieron, con el costo de enfrentar una educación de calidad, con el costo de flexibilizar el mercado laboral y lo que significó.

Con el costo de acabar con un duopolio informativo y abrir un espectro mucho más amplio de información en telecomunicaciones.

Con el costo que significó que ya no se cobraran las largas distancias, y que eso permitiera que se elevara el nivel de ingreso en términos reales para la gente.

Con el costo que significó una reforma política que atendía más a la inclusión de nuevos actores en la materia.

Con el costo que implicó una reforma fiscal que permitiera ser más redistributivos en el desarrollo del país, y que el 90 por ciento de los beneficios fiscales solo los tenía el 10 por ciento de la población más rica del país.

Si vemos la perspectiva del reto, la respuesta tenía que ser del mismo tamaño, y la valoración tendrá que ser en su momento, en la misma condición, de tener el país con más alta tasa de empleabilidad en su historia, los solos empleos formales creados en esta administración rebasan si los juntamos las otras tres.

Tener el mayor número de infraestructura, el mayor nivel de ingreso y recuperación del salario mínimo, no con juegos, no con inventos de producir papel, con control de la inflación y con ingreso remunerado.

De tener nuevas cadenas de televisión; de tener perspectiva para que los jóvenes tengan acceso a internet en el lugar que se encuentre, así sea el más recóndito de Oaxaca o de Chiapas.

Este día, este Día Mundial de la Población en nuestro país nos permite reflexionar sobre una y muchas cosas, la principal es la calidad de vida de los mexicanos que todos nos merecemos.

Muchas felicidades y que tengan todos muy buen día.