EPN: CRÓNICA DE UN DESASTRE ANUNCIADO

 

Por: Dr. José Óscar Valdez Ramírez
Cuando con bombo y platillo el gobierno anunciaba sus famosas Reformas Estructurales y salía en cadena nacional anunciando ‘no más gasolinazos’, todos esperamos que así sería. Se anunciaba una serie de beneficios que casi casi estábamos entrando al primer mundo pero… ¡Oh sorpresa, nos engañaron!
Después vino todo en cascada, La Casa Blanca fue el ‘Waterloo’ de Enrique Peña Nieto, la carne de periodista es mala, la saco del aire y ahí empezó una característica de su sexenio. Escándalos, corrupción e impunidad.
Peña Nieto escogió a José Antonio Meade Kuribreña, pues necesitaba un candidato que no se le subiera a las barbas, el candidato ideal, pensó que usando su imagen el pueblo olvidaría sus escándalos, pero no contaba con que las redes sociales tienen memoria.
Era el día primero de julio, Peña busca a Meade desde Los Pinos, aproximadamente 1:30 pm lo localiza y le da la instrucción, a las 10:00 pm sales a reconocer el triunfo de Andrés Manuel López Obrador -Meade no sabe que decir, las encuestas indican que nunca dejó el tercer lugar-, Peña Nieto tenía encuestas desde hace 15 días y su ‘gallo’ estaba muerto, era correr el rumor de decir que ganarían…nada más alejado de la realidad.
José Meade habló con su equipo, las lagrimas se le salieron, lo habían usado y lo habían dejado solo… ‘la derrota es huerfana’.  No salió a las 10:00 pm salió antes, en Los Pinos desconcertados, trataron de hablar con él, no tomó las llamadas, lo habían obligado a tirar la toalla. Igual suerte corrió Ricardo Anaya, ése era el plan de Enrique Peña pasar a la historia como un demócrata, lo demás ya lo vimos…  ‘la rendición de Cádiz’ para López Obrador.
Peña está solo en Los Pinos, las caras de llanto y, del llanto a la preocupación  ¿y ahora qué chingados va a pasar? -decían los más allegados-, el Presidente solo pidió una cosa, dejar sin mancha la investidura de la institución presidencial, a cambio el gobierno dejaría todo en manos de Andrés Manuel, de la manera más tersa, sin condiciones, así se dio la entrega del poder.
Lo que Peña no sabe es que la justicia no vendrá de López Obrador, vendrá de su propio partido, el que deshizo, vendrá de sus socios cuando sean investigados, pues el acuerdo no es cobija para todos.
Andrés Manuel está en una disyuntiva, la necesidad de una Fiscalía Independiente, un Fiscal ‘carnal’ no, pero un Fiscal ‘a modo’ sí, uno que no se le salga de control y en esa guerra esta el acuerdo de Peña Nieto -impunidad-, el pueblo no tolerará más corrupción… ¡más impunidad!
Si López Obrador quiere pasar a la historia debe escuchar lo que siempre pregonó: ” el pueblo quita, el pueblo pone”. Se emponderó por su lucha contra la corrupción, la única manera de combatirla es con una Fiscalía Independiente, no hacerlo es cerrar los ojos, es darle un guiño a Los Pinos, es lo que  quería un Fiscal ‘a modo’, no un Independiente.
La pregunta es:  ¿Hasta allá llegó el acuerdo con Peña Nieto, impunidad para todos? Un Fiscal ‘a modo’ es su salvoconducto, un Fiscal Autónomo es la perdición del Presidente y de su séquito, el pueblo no merece más robos…  ¡No más corrupción!
Andrés Manuel López Obrador tiene la última palabra…su capricho o aplicar la ley,  veremos si pasa a la historia como el mejor gobernante o si solo fue ‘llamarada de petate’; así empezó Enrique Peña, con una expectativa alta, el resultado ya sabemos como acabó, su Pacto por México, fue el parto de los montes y el desastre económico de una nación.
No más cuates, no más brothers, aplicar la ley sin línea, si López Obrador no lo hace, será el inicio de un duro despertar, el dinosaurio seguirá ahí, el que perdona… pierde.