Rubén Ortiz contribuyó a la difusión del folclor mexicano y a insertar a México en el escenario musical latinoamericano, en momentos cruciales en los que las luchas democráticas fueron acompañadas por expresiones de música nueva, una época que dejaron larga memoria para diversas generaciones en México y América Latina.

Durante los nueve años en que permaneció en esa agrupación musical (1966-1975) Rubén Ortiz fue parte fundamental, no sólo por sus conocimientos musicales y profundo amor por la cultura mexicana, sino por su trato y humor, pero sobre todo por sensibilidad, al dejar una estela de alegría, comentó en entrevista José Ávila, también fundador de uno de los grupos mexicanos más representativos del Canto Nuevo.

Refirió que “Rubén nunca se alejó del grupo; siempre mantuvo contacto con ellos” Aparte de ser una persona positiva, siempre se caracterizó por su humor atrayente y por sus charlas amenas sobre música clásica, aunque cuando estaba en el grupo “siempre proponía interpretar sones abajeños”.

Mi amigo Rubén Ortiz, menciona, tocaba el charango, la quena y la guitara, lamento que su otra pasión, la arquitectura, lo alejó de seguir compartiendo el escenario con Los Folkloristas, aunque nunca se separó de la amistad que cultivó.

Por su parte, en entrevista telefónica, el compositor Gerardo Tamez, lamentó la partida de su gran amigo Rubén Ortiz al considerar que es una gran pérdida para la música y porque fue una persona muy querida en la comunidad artística.

“En Los Folkloristas, él era el elemento conciliador del grupo, además de tener un gusto enorme por los sones de Jalisco, le gustaba tocarlos y cantarlos, así como el resto de la música de América Latina”, expresó

Su participación siempre fue muy activa y grata, recordó Tamez cuando con Rubén Ortiz fueron compañeros en Los Folkloristas, de 1966 a 1975, sin embargo, la amistad ya venía de años atrás.

Gerardo Támez narró que a los 18 años conoció a Rubén quien se interesaba por todas aquellas obras clásicas que interpretaba en la guitarra. “Él fue de los promotores para que yo entrara a Los Folkloristas y aunque no fue mi maestro formal, me enseñó muchas cosas”.

Rubén Ortiz Fernández es, además, el autor de la canción Zamba del Che, pieza icónica de los años sesenta y setenta del siglo XX, y que fue parte del repertorio del  cantante chileno Víctor Jara, quien la llevó a la fama a nivel mundial.

Originario de la Ciudad de México, Rubén Ortiz nació en 1933 en el barrio de Mixcoac. Realizó estudios de Arquitectura en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y luego obtuvo una beca de especialización en el Instituto de Urbanismo de París, Francia.

Durante su estancia en la capital francesa cantó en cavas y viñedos de la región, donde conoció y entabló amistad (1965) con artistas sudamericanos, entre ellos la cantante chilena Isabel Parra, hija de la intérprete Violeta Parra, con quienes mantuvo larga amistas y complicidad musical.

De regreso a México, en 1966, junto con René Villanueva, Alejandro Ávila, Gerardo Tamez, Salvador El Negro Ojeda y María Elena Torres, entre otros, fundó el grupo Los Folkloristas, el cual se encuentra en funciones. Rubén Ortiz se mantuvo en la agrupación como intérprete y compositor hasta 1975.

Con Los Folkloristas, Rubén Ortiz se presentó en recintos de México, América Latina y Europa, llevando el folclor de los países de la región y acompañando las luchas democráticas de los jóvenes de diversas generaciones. Con ello entabló una amistad con artistas de todo el continente, como Ángel e Isabel Parra, Violeta Parra, Víctor Jara, Daniel Viglietti y Jorge Coulon, del grupo Inti Illimani, entre muchos otros.

En 1971 organizó la gira por México de Víctor Jara, presentándose en foros como la Casa del Lago de Chapultepec, el Auditorio de la Facultad de Medicina de la UNAM y la peña de Los Folkloristas, donde ya se habían presentado Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui y a la que asistían escritores como Juan Rulfo y José Revueltas.

En 1967 Los Folkloristas estrenaron la canción Zamba del Che, con música y letra de Rubén Ortiz.